miércoles, 30 de septiembre de 2009

REBELIÓN Autor: Juan Matehuala Santana Seudónimo: Fardo Acero

Como siempre el disgusto de esto y lo otro,
al parecer tu amanecer no fue bueno,
con ansias de matar al más cercano
y borrar del mapa hasta tu suegra.

Que ganas de aguadar el día,
cuando esperaba que fuera lozano,
una mosca plastada denotaba tu enojo
por un aniversario olvidado.

Los acuerdos no bastaban ante aquella afrenta
y tu rebelión era inminente,
hoy no habría café ni cocinarías,
linda cuestión de enfoques.

Sí, mi madre me lo decía: - aseverabas-
que contigo no era posible cortar flores,
¿Que, que te había visto? maldecías,
pero esto hoy mismo se acaba.

Acelerada tomabas tus maletas,
las retacabas de ropa hasta el tope,
agarrabas un abrigo del closet
y corriendo te acercabas al coche.

Mientras tanto, buscando una excusa,
localizaba una tarjeta de aniversario
hurgando entre los tiliches del pasado,
¿Cómo era posible que se me olvidara?

Me detuve en una foto de casados,
éramos los dos en el primer día de suplicio,
desde entonces ya peleábamos,
y claro, desde antes también.

Las rebeliones ya eran una costumbre,
las revueltas, recuerdo que siempre,
siempre me erizaban los pelos de mi testa,
formaban parte de mi flujo adrenalínico.

Las amenazas se tornaban en guerras,
los atropellos siempre acompañados de un beso,
pero esta vez, si que parecía en serio,
el coche ya iba hasta la esquina.

Repentinamente un freno,
salió corriendo del auto,
algo parecía que olvidaba
y creo que no era el perro.

Con una amplia risa como buscando aprobación,
bajo las maletas el coche y sonriendo, ji,ji,ji,
dijo que se había equivocado, no era hoy,
su madre, le había hablado: - ¡¡En un mes, recuerda, es tu aniversario!! -

¡¿ Y la afrenta, que?!
le reclamaba enajenado,
¿tú crees que esto aquí termina, verdad?
¡¡Pues no!! esto, tiene que ir acompañado de un beso.

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